lunes, 8 de septiembre de 2014

Los infinitos yos de una vida infinita

Tengo claro que en una inmortalidad basada en la inmortalidad del cuerpo , nosotros pasaríamos de ser un yo a ser infinitos pues cambiaríamos según cambiase nuestro cuerpo y nuestro entorno.

Pero cuando seamos energía. ¿Cambiaría de alguna manera nuestra forma de pensar?. ¿Evolucionaría nuestro yo?.

¿Debemos morir?

Por supuesto que no. Nuestro cuerpo tiene que morir porque la genética así lo determina. Pero nuestra conciencia, lo que somos no debería de morir. Yo noto que a mis años necesito más vidas. No he vivido lo suficiente. Siempre queda algo por aprender, por leer, por escuchar....

Hay una manera de verlo muy sencilla. Ha habido gente en la historia de la humanidad que no debería haber muerto: gente buena.

Fases

Podemos pensar que hay varias formas de inmortalidad. La inmortalidad física de nuestro cuerpo o la inmortalidad etérea de nuestro yo. Yo concibo esto como un camino en el que hay que cumplir fases hasta conseguir lo que buscamos.

La primera fase de todas es erradicar todas las enfermedades (disfunciones propias o adquiridas).

Podemos conseguirla a través de la inmortalidad de nuestro cuerpo. Que se convierta en un conjunto de células cancerosas en su comportamiento que nos haga inmortales. Esta solución es a todas luces imperfecta. Sustentaríamos nuestra inmortalidad en algo destructible. Mala solución.

Pero podemos utilizarla como una segunda fase, previa a la conquista de la imortalidad por otros medios más perfectos.

Una tercera fase sería la de convertir nuestra conciencia en energía y que fluya por circuitos integrados. No se trata de que copiemos nuestro yo neuronal en un ordenador. Se trata de que nuestro yo, nuestra conciencia fluya de nuestro cuerpo a un sistema informático. Es un poco más perfecto que sustentar nuestro futuro en un cuerpo.

La cuarta, última y definitiva sería ser pura energía. Energía compleja no descubierta hasta ahora y que sustentase nuestro yo. Tiempo y espacio carecerían de sentido para nosotros. Podríamos ver el Universo. Ser el Universo.

martes, 12 de agosto de 2014

Una parte de nosotros ya lo es.

Nuestros genes creo que son lo único que tenemos inmortal.

No sé si somos un invento de esos pequeños elementos. A ellos les da igual que nos muramos o no. Ya se apañan para que nos entren ganas de procrear -y sobrevivir ellos-.

Esto no debe ser así. Me niego a que sea así.

Hasta ahora hemos necesitado la genética para replicarnos como especie. Los cambios genéticos eran muy lentos y al azar. Dentro de poco podremos crear lo que queramos. Esto no tiene nada que ver con el tema de la inmortalidad pero si podemos controlar la creación podríamos controlar también la muerte.

Los genes pueden afectar a como somos, al yo de cada uno. Pero una vez creado el yo, la genética es desechable. Es más, ¿podríamos crear el yo sin genética?.

Mi consciencia

¿Cómo encontrar la manera de que perdure mi consciencia?

lunes, 11 de agosto de 2014

Observación

Conozco a una persona que se llama Pedro. La conozco desde hace más de diez años. Lleva un año que ya no conoce a nadie de su familia y no queda casi nada de lo que era él. Tiene Alzheimer.

Creo que la persona que se llamaba Pedro ya ha fallecido. Queda el cuerpo y algunas de sus rutinas.

Creo también que no pasará mucho tiempo que consigamos que esa enfermedad se controle totalmente. En ese momento podremos decir que le hemos prologado la vida a personas como Pedro.

Empezaremos a andar en busca de la Inmortalidad.

GENOCIDIO

Cuando se habla de genocidio a todos nos viene a la mente los mismos hechos.

Depende de donde seas y la cultura que tengas podrás recordar un genocidio u otro.

Siempre se ha aplicado a la destrucción de una parte de la humanidad por otra.

Lo que creo que no se ha contemplado nunca es que hasta ahora ha habido un GENOCIDIO total y constante de la raza humana por su propia naturaleza. Somos finitos y lo asumimos de una manera natural. ¿Por qué?.

Creo que la humanidad debería de luchar contra ese GENOCIDIO. Es el único que nos va a afectar a todos sin excepción. Empezamos a tener tecnología y conocimientos como para poder remediarlo.

martes, 5 de agosto de 2014

Respeto

Tengo más de cuarenta años. En mi vida me han rodeado personas que creen que hay algo más.

Algunas creen más y otras menos.

Yo respeto todo tipo de creencia. No discutiré nunca sobre este tema.

No tengo estudios sobre estos temas pero tengo mis verdades que no sé si son mias o las he escuchado o leído por ahí:

- Cuanto más firme es la creencia de alguien, más peligrosa se puede volver la persona.
- La creencia más sana es la que hay de piel para dentro.

Espero que estos sean los últimos párrafos que escriba sobre las religiones. Esta solución no se contempla para mi problema.

Objetivo

El objetivo que tengo para este blog es poder dormir bien.

De momento me está sirviendo.

Como estoy convencido de que no existe nada más allá de la muerte, el quedarme dormido me da mucho miedo. Es como un ensayo diario de lo que va a ser la muerte. Que la consciencia de estar despierto pierda el control.

No entiendo a las personas que no creen que exista más allá y no tengan miedo.

No se si a alguna persona más le pasa lo que a mí.

domingo, 3 de agosto de 2014

Punto de partida

Nunca he tenido fe. No he visto ni he sentido a Dios. No lo intuyo a mi alrededor. Todo es simple naturaleza. Naturaleza en evolución  demasiado lenta e imperfecta.

Sí he tenido sensaciones extrañas. En la casa de mis padres siempre han pasado cosas no explicables. Pero para nosotros, mis hermanos y yo, nunca nos han causado extrañeza o miedo porque hemos convivido con ellas desde pequeños. Mi madre era el núcleo de todo. Todos lo sabíamos.

Creíamos que nos protegía de cosas que andaban por la casa. Mi madre murió hace un año y seis meses. No ha vuelto a pasar nada en la casa desde entonces.

Mi madre nos contaba que su padre se la apareció en el mismo momento que moría en otro lugar del pueblo para despedirse de ella.

Yo creía firmemente que ella se me aparecería en su muerte. Estaba completamente seguro. Yo era el niño de sus ojos. No fue así. Hasta el último momento pensé que ella me diría algo. Ya no creo en nada. No hay mas allá.