domingo, 3 de agosto de 2014

Punto de partida

Nunca he tenido fe. No he visto ni he sentido a Dios. No lo intuyo a mi alrededor. Todo es simple naturaleza. Naturaleza en evolución  demasiado lenta e imperfecta.

Sí he tenido sensaciones extrañas. En la casa de mis padres siempre han pasado cosas no explicables. Pero para nosotros, mis hermanos y yo, nunca nos han causado extrañeza o miedo porque hemos convivido con ellas desde pequeños. Mi madre era el núcleo de todo. Todos lo sabíamos.

Creíamos que nos protegía de cosas que andaban por la casa. Mi madre murió hace un año y seis meses. No ha vuelto a pasar nada en la casa desde entonces.

Mi madre nos contaba que su padre se la apareció en el mismo momento que moría en otro lugar del pueblo para despedirse de ella.

Yo creía firmemente que ella se me aparecería en su muerte. Estaba completamente seguro. Yo era el niño de sus ojos. No fue así. Hasta el último momento pensé que ella me diría algo. Ya no creo en nada. No hay mas allá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario